la historia

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Era el 4 de mayo de 2015, se llamaba Mathieu y tenía 15 años.

En la primavera de 2015, como cada Semana Santa, pasábamos unas vacaciones en Túnez, en el desierto, el «arenero» de Mathieu.

Desde los 5 años había recorrido el desierto en todas direcciones. Nuestro pequeño príncipe del desierto fue compartiendo poco a poco nuestra pasión. Pero las vacaciones se convirtieron en una tragedia. Lo inconcebible ocurrió en la cima de una duna del parque natural de Jbil, durante una excursión en quad por el desierto.

Mathieu ya no se levantaría.

El pequeño príncipe se ha ido.

A pesar del dolor y la pena, me negué a que todo se detuviera aquel terrible día. Lo prometí, tenía que cumplir una de mis promesas. Seguiremos hablando de Mathieu Sánchez, de su historia.

El libro no está terminado.

La idea del pozo surgió al día siguiente. Seguir dando vida a Mathieu a través del agua, «fuente de vida». Todo un símbolo para honrar su memoria. «Bir Mathieu» se inauguró el 12 de abril de 2016, menos de un año después de la partida de Mathieu. Hoy, tal y como él hubiera querido, es un lugar de convivencia y compañerismo.

Desde hace unos años, «Bir Mathieu» escribe un nuevo capítulo en la historia del «Princesito del desierto». Cada año, en octubre, se organiza una media maratón, «21 km por Mathieu», que reúne a cientos de personas.

Todos estos corredores están ahí para desafiar al desierto; están ahí por Mathieu.